La OFGC ofrece un homenaje a la creatividad checa, con la etérea pieza de Caroline Shaw como pórtico a Janácek y Dvořák. Una velada que articula naturaleza, modernidad y raíz sinfónica europea.
La OFGC ofrece un homenaje a la creatividad checa, con la etérea pieza de Caroline Shaw como pórtico a Janácek y Dvořák. Una velada que articula naturaleza, modernidad y raíz sinfónica europea.