La Composición y Diseño Musical mediante Algoritmos.

Luis_Robles

El día 21 de marzo de 2017, a las 18:30 horas y organizado por el Espacio de Creación e Investigación Sonora del CSIPM , el composito, investigador y profesor Luis Robles  impartirá  en la Sala de música del CSIPM una conferencia titulada  La Composición y Diseño Musical mediante Algoritmos,  en la que  hablará sobre la generación de estructuras musicales por medio de algoritmos informáticos, y expondrá la investigación que desarrolla al respecto, así como sus implicaciones técnicas, artísticas y estéticas. La conferencia está dirigida a una audiencia muy interdisciplinar, estudiantes de grado y posgrado en Matemáticas, Ingeniería y Música, y versará acerca de las matemáticas como esencia de la Música Occidental. Desde hace pocas décadas, además, la informática permite aplicarlas de forma intensiva a la generación de estructuras musicales, mediante la creación de algoritmos.

Luis Robles es compositor y profesor de armonía, análisis y composición del Conservatorio Arturo Soria de Madrid. Sus obras han sido estrenadas en España y el extranjero y emitidas por Radio Nacional, fue miembro fundador del Grupo de Jóvenes Compositores Talea, agrupación que organizó conciertos con Zulema de la Cruz, Luis de Pablo o Antón G. Abril, entre otros. Desarrolla su actividad docente en paralelo a la investigación sobre composición algorítmica, a través de la metodología Designing Music, sobre la que mantiene una variada labor divulgativa, y es miembro del Algorithmic Music Lab.

Con tal motivo recogemos a continuación  un escrito que fue redactado en el año 1992, por Luis Robles como un trabajo académico para la asignatura de Historia de la Música que entonces cursaba en el conservatorio. Desde entonces, permaneció perdido en las profundidades de un disco duro, hasta el año 2011, en que volvió a aparecer. Dado que el autor lo ha hecho público, hemos considerado interesante publicarlo también aquí, no solo por el interés predictivo que tenía, también como motivación a los alumnos y alumnas del CSMA a pensar más allá de nuestras habituales zonas de confort mental. Vamos a ello.

 

Presagios: Música y Tecnología
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¿Cómo será la Música dentro de 150 años?

El siguiente escrito fue redactado en el año 1992, como un trabajo académico para la asignatura de Historia de la Música que entonces cursaba en el conservatorio. Desde entonces, permaneció perdido en las profundidades de un disco duro, hasta el año 2011, en que volvió a aparecer.

La relectura me sorprendió, aún a pesar de las ingenuidades juveniles que contiene, y de ahí la decisión de publicarlo. Originalmente, consistía en un trabajo a realizar sobre algún aspecto histórico de la música. El planteamiento parecía poco creativo, dado que, en el fondo, no se trataría más que de una síntesis de lo que ya dicen los libros dedicados a la materia. Así que, hice la propuesta de realizar una historia de la música «del futuro», y fue aceptada. Situando a un narrador a mediados del s.XXII, y con apoyo en mi formación técnica, dejé volar la imaginación para redactar un estudio sobre el impacto de la tecnología en la música desde finales del s.XX hasta ese punto del s.XXII.

En el momento de escribirlo no existía casi ninguno de los artilugios informáticos que han cambiado nuestra vida. Los ordenadores eran muy escasos y muchos aún contaban con pantallas de color verde. Internet era desconocido y restringido al uso universitario y militar. No existía el World Wide Web que hoy todos usamos, ni los DVD, ni los Pen-Drive, ni los eBook (libros electrónicos), ni los iPad. De ahí la sorpresa de encontrarlos descritos en el trabajo y constatar que esos «sueños» son hoy realidad (¿qué otros sueños serán realidad dentro de 30 años?…)

En el trabajo también aparecen varias «profecías» de carácter histórico. Algunas resultan terribles y espero que permanezcan exclusivamente en el terreno de lo imaginario. Otras son solamente inquietantes, quizás estimulantes, como el misterioso «Minding».

El texto es presentado a continuación, tal y cómo fue escrito, sin cambiar ni una coma. Por ello, y como es lógico, los adelantos tecnológicos aparecen con nombres diferentes a los que en la realidad han adoptado. Como guía de lectura, adjuntamos una relación de los principales «sueños» descritos en él que finalmente han visto la luz y los nombres, entre paréntesis, con los que son mencionados:

– DVD  ( CdRom de alta capacidad )

– Desaparición del papel

– Pen Drive ( Memorias LCM )

– Pantallas planas TFT, eBooks

– Tabletas tipo iPad ( Consolas personales )

– Internet ( Redes Multinivel )

– Tele-enseñanza por Internet

– Aislamiento por uso excesivo de Internet

– Control de ordenadores por movimiento corporal

– Instrumentos musicales virtuales, intérpretes virtuales

PRESAGIOS: MÚSICA Y TECNOLOGÍA

1. Introducción . . . . . . . .

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Por fín me decido a coger la pluma para redactar mi trabajo. En pleno siglo XXII que nos hayamos el escribir sobre papel resulta una gran extravagancia, no digamos el emplear para ello una pluma. Poca es la gente que sabe escribir a mano. Difícil resulta el conseguir papel. En cuanto a la pluma, es una reliquia que perteneció a mi bisabuelo y yo, por puro romanticismo y amor al pasado, me esforcé en aprender a utilizarla. Como tantas otras cosas en mí, causa admiración y no sé si incomprensión entre mis amigos y conocidos. En los tiempos que corren, los pocos bichos raros a los que aún nos gusta hacer las cosas «a la antigua», esforzándonos y pasándolo mal, sobre todo en cuestiones de aprendizaje, como les ocurría a nuestros antepasados somos considerados unos excéntricos.

Y es que, no sé si será por ese actualmente obsoleto amor al trabajo que me inculcaron mis padres, por deformación profesional (estoy especializado en estudios históricos) o, como ya dije antes, por puro romanticismo, pero el caso es que hacerlo todo por transferencia neuronal no me hace ninguna gracia. Te enganchas el casco interface y a volar en el espacio virtual. En tiempo de mis padres, por lo visto, aún no estaba suficientemente perfeccionado pero actualmente es completamente imposible diferenciar situaciones virtuales de las reales. Mucha gente, al levantarse por la mañana, se planta el casco y no se despega de él hasta que se acuesta. Como absolutamente todo se puede hacer a través del sistema virtual: hablar con amigos, trabajar, ver películas, asistir a espectáculos, sexo, ….Pero yo procuro utilizarlo lo menos posible. Me gusta hacer cosas reales, saber que los paisajes que veo, las personas con las que hablo, la comida que como es algo real y no puras sensaciones informáticas almacenadas en la memoria de sabe Dios qué ordenador remoto. Incluso este trabajo se hubiese realizado sólo a través de Hiperpensamiento, y probablemente bastante mejor de como yo lo haré. Sin embargo, qué placer me supone escribir, reflejar mis ideas, buscar en los archivos, elaborar lentamente todo el material…

En fin, voy a dejarme de divagaciones. Siempre me ocurre igual: se me va la mano escribiendo impresiones personales, pensamientos. A veces, me siento tan incomprendido y aislado en esta nuestra «perfecta sociedad» que sólo encuentro un interlocutor válido en el «arcaico papel». Vayamos al grano. El objeto de estas notas es el recabar información sobre el impacto de la tecnología en la música a mediados del siglo pasado. Formo parte de un grupo de trabajo, compuesto por historiadores y musicólogos, que está realizando una actualización de los fondos en el Museo Virtual de la Artes. En concreto, debemos completar y actualizar todo lo concerniente a música en el periodo comprendido entre la Gran Crisis del 2024 y su definitivo decaimiento, a principios de nuestro siglo. Es el periodo conocido como la Edad de Platino en música, etapa de una fabulosa prosperidad musical hasta el descubrimiento del Minding en el año 2093. Dichoso Minding. Debo reconocer que es fantástico, pero es una pena que su aparición diera al traste con la música, de la que ahora sólo se preocupan un reducido grupo de la tradición entre los cuales, por supuesto, me hallo… en fín, ¡manos a la obra!

Es muy importante tomar en cuenta el contexto histórico para entender el impacto de la tecnología en la cultura del siglo pasado y, por tanto, en la música. Conocidos son sobradamente por todos los acontecimientos del siglo pasado, pero nunca viene mal recordarlos. El hecho fundamental que cambió el curso de la historia fué la Gran Crisis del 24. La superpoblación incontrolada provocó una gran desestabilización a nivel mundial. Llegó a haber 18.000 millones de habitantes en el planeta. La tierra no disponía de recursos suficientes para alimentar a toda esa gente (se había situado el punto crítico en 15.000, con lo cual aún se rebasó en 3000 millones). Los desequilibrios entre el Tercer Mundo y los países más desarrollados se hicieron más pronunciados que nunca. Ello provocó una oleada de epidemias que diezmaron la población de los países más pobres. Provocó también migraciones masivas, a la desesperada, hacia los países más ricos. Estos se defendieron, provocando millones de muertos y aún más desesperación en los países pobres. Al final, a finales del año 2024, ocurrió lo que todo el mundo sabía que tarde o temprano iba a suceder. Parte de los recursos nucleares que poseían los países del Tercer Mundo cayó en manos descontroladas e intentaron atacar a varias de las entonces potencias mundiales. Pocos de estos ataques alcanzaron su objetivo, causando varios millones de muertos en las naciones de destino. Sin embargo, el Sistema de Defensa por Paralización de Misiles, el famoso MSSP, que había sido recientemente desarrollado por los EE. UU. y que era desconocido por los desencadenantes del ataque provocó la paralización y explosión de los misiles lanzados a pocos kilómetros de su origen de lanzamiento. O sea, explotaron sobre los mismos países que los lanzaban. El caos fue tremendo. Entre los efectos directos de las explosiones, los indirectos (consecuencias de la radiación), epidemias, hambrunas, etc… se produjeron varios miles de millones de muertos. En total, en un espacio de 6 años se redujo la población mundial aproximadamente a la mitad.

A partir de ese momento parece que cambió el curso de la humanidad, dedicándose a construir y cooperar los unos con otros, en vez de competir y armarse como habían hecho hasta entonces. La ONU tomó el peso real que debía haber tenido desde su fundación, en el siglo XX. Se creó un gobierno mundial que, respetando las peculiaridades de cada nacionalidad, gobierna y coordina toda la humanidad. Se implantó un severo plan de desarrollo y educación en las partes más desfavorecidas del planeta, a la par que un drástico sistema de control de natalidad en todo el globo, que ha mantenido estable el número de habitantes del mundo, desde entonces y hasta nuestros dias, en 9000 millones de habitantes. Y lo que es más importante y más a contribuido al progreso y al incremento del bienestar social, aparte de la estabilidad política, ha sido la drástica reducción de los gastos militares. Debido a la existencia de este gobierno mundial, no es necesaria mas que una especie de policía que mantiene el orden en todo el mundo y previene contra posibles conflictos y grupos desestabilizadores. Así, todo el dinero que y medios que la humanidad invirtió durante siglos en armarse y luchar unos contra otros lleva más de un siglo invirtiéndose en desarrollo. Y, dentro de ese desarrollo, especialmente llamativo durante el siglo pasado fue el desarrollo tecnológico.

Es, pues, la época de mediados del siglo XXI un marco privilegiado que favoreció la cultura y las artes en todos los aspectos, también el tecnológico y, evidentemente, no iba la música a escapar a esas mejoras e innovaciones tecnológicas. La tecnología comenzó ya a introducirse en la música a finales del S. XX. y principios del XXI. La crisis del 24 supuso una pequeña recesión de unos 15 años pero, a partir de ese momento, inundó por completo el mundo musical, al igual que tantos otros campos.

Este es, expuesto de una manera muy somera, el entorno histórico del tiempo que nos ocupa. Difícilmente pueden comprenderse los aspectos musicales que a continuación voy a detallar sin un conocimiento de la historia adyacente. Es por ello que recomiendo al lector que profundice en este tema. Para ello puede ser de ayuda las referencias de publicaciones y bases de datos que al final de este trabajo se presentan.

 

2. Impacto de la Tecnología en los Sistemas de Edición Musical . . . . . . . .
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2.1. NUEVOS SISTEMAS DE ALMACENAMIENTO DE LA INFORMACIÓN

Las innovaciones tecnológicas modificaron sustancialmente los sistemas de edición musical. En realidad, no sólo fueron los de edición musical, si no de cualquier materia, pero en el campo musical parece que experimentaron una especial incidencia, debido a la posibilidad que ofrecían de integrar gráficos, texto y sonido.

Ya a finales del siglo XX surgieron algunos sistemas de edición informatizada, que poco a poco comenzaron a desplazar a los libros y partituras impresos en papel debido a su mucha mayor versatilidad, facilidad de almacenamiento y respeto del medio ambiente (la producción de papel esquilmó muchos bosques durante aquel siglo). El sistema utilizado era un sistema muy primitivo denominado CDROM, consistente en un disco de lectura óptica mediante láser. Permitía incluir en él hasta una hora de sonido o 15 minutos de video, mezclado con texto, gráficos y video.

Se reproducía mediante un ordenador personal de los de entonces. Y esa era precisamente la pega, ya que los ordenadores personales del siglo XX eran unos mamotretos bastante grandes que necesitaban una toma de red eléctrica. Existían también ordenadores portátiles, más ligeros, pero su resolución gráfica dejaba bastante que desear. De cualquier forma, los ordenadores aún no poseían una resolución gráfica adecuada como para poder representar con calidad una partitura.

A principios del siglo XXI se difundió un modelo de CDROM mejorado, que permitía la grabación de hasta 4 horas de audio o una hora de video. Mejoró la resolución gráfica de los ordenadores, lo cual permitía ya visualizar partituras con una calidad similar a la del papel. A la vez, se redujo su tamaño. Todo ello resultó en un cambio de hábitos en los lectores músicos. Hasta ese momento se habían resistido a abandonar el libro tradicional de papel. Cada publicación se hacía habitualmente de ambas maneras: en papel y en CDROM. A partir de ese momento se popularizó cada vez más el CDROM, o sea, la edición electrónica, abandonándose progresivamente el papel, hecho que nuestros bosques agradecieron sustancialmente. En el último tercio del siglo pasado dejó de utilizarse por completo el papel, empleándose únicamente para documentos de carácter protocolario o ediciones especiales para coleccionistas (Es una pena la desaparición del libro en papel. Sé que es mucho mejor para la ecología del planeta, pero me encanta hojear libros de papel. Tienen un algo especial y, al fin y al cabo, fueron el soporte de nuestra cultura durante cientos de años. Cada vez que puedo me pierdo en la Biblioteca Arqueológica de Libros de Papel perteneciente al Archivo Histórico Nacional).

Pero fue realmente a mediados del siglo pasado, en la etapa del gran impulso tecnológico después de la Guerra del 24, cuando realmente se confirmaron realmente los sistemas de edición electrónica como estándares para toda la sociedad. Dos innovaciones contribuyeron a ello.
La primera consistió en el desarrollo de un nuevo sistema de almacenamiento de la información: el LCM (Large Capability Memory), o memoria de gran capacidad. Era un chip de memoria con una capacidad similar a los CDROM de entonces (unos 3 Gigabits). Aunque la capacidad de almacenamiento era del mismo orden supuso una serie de ventajas respecto al CDROM: Mucho menor tamaño, mucha mayor resistencia y duración. Además no precisaban de ningún sistema mecánico giratorio como el CDROM para ser grabadas o leídas. (Aún hoy en día se utiliza algún modelo muy mejorado de las LCM, aunque hace ya unas décadas que fueron desplazadas por los sistemas de almacenamiento atómico).

2.2. PANTALLAS DE GRAN RESOLUCIÓN

Otro avance tecnológico que revolucionó el mundo de la edición fué el perfeccionamiento de las pantallas gráficas de los ordenadores, especialmente las pantallas planas para sistemas portátiles. A finales del siglo XX ya existían monitores con resoluciones de hasta 2000 x 2000 puntos, si bien las pantallas para ordenadores portátiles de cuarzo líquido no superaban los 1000 x 1000 puntos. Ello hacía incómodo el uso del ordenador como si fuera un libro, pues si se deseaba un poco de nitidez en la lectura se requerían monitores de sobremesa muy grandes y caros. Durante el siglo XXI fue mejorándose la tecnología de las pantallas portátiles de cuarzo líquido, alcanzándose resoluciones de 4000 x 4000 puntos, resolución similar a la de cualquier texto impreso en papel. Pero fue la tecnología de visualización difusa, desarrollada en la década de los 40 por la entonces aún potente multinacional de la informática IBM, la que dio la puntilla al problema de las presentaciones por pantalla gráfica. Aunque de gran resolución, las pantallas aún adolecían de diferencias respecto al papel impreso: eran luminiscentes y fatigaban considerablemente la vista tras un prolongado uso. La tecnología de IBM consiguió pantallas de baja luminiscencia que ofrecían prácticamente la misma sensación que el papel impreso, resultando muchísimo más cómodas y confortables de uso que sus predecesoras.

2.3. CONSOLAS PERSONALES

Y aún debo reseñar un último avance, aglutinador de los anteriores, que tuvo un gran protagonismo en la evolución de los hábitos editoriales. Se trata del desarrollo de las consolas personales. Estas consolas, desarrolladas durante el primer tercio del siglo, y perfeccionadas gracias a las memorias LCM y a la tecnología de visualización difusa, se implantaron definitivamente como módulo de trabajo personal en toda la sociedad a mediados del siglo. Herederas de los primitivos ordenadores portátiles de finales del siglo XX, consistían en una especie de placa rectangular extraplana y muy ligera con la pantalla de visualización difusa uno de sus lados. La pantalla servía tanto para la presentación de datos como para la introducción de los mismos escribiendo directamente sobre ella. Las consolas, además de funcionar como un ordenador convencional, se convirtieron en el principal sistema de trabajo personal de soporte de la información en el siglo pasado. Si las tablillas de cera de los griegos pudieron ser un primer gran salto en la historia de la edición, los códices y libros impresos en al Edad Media un segundo, las consolas personales del siglo pasado serían el tercero.

Las consolas personales rápidamente se implantaron como estándar de trabajo. La gente leía libros en su consola, escribía sobre su consola, veía películas en su consola, se comunicaba a través de su consola y, en general, realizaba casi toda actividad intelectual sobre su consola, en vez de hacerlo en soporte de papel. Incluso el bolígrafo, el papel y los libros de texto desaparecieron de las escuelas. Los niños, desde pequeñitos escribían y leían a través de su consola personal. Los libros y materias, de presentación interactiva, claro está, se hallaban contenidos en los pequeños módulos intercambiables de memoria LCM.

El dinamismo social y cultural que imprimieron estos sistemas fue fulgurante, propiciado por la posibilidad añadida de estas consolas de interconectarse a las redes multinivel, bien a través de cable o inalámbricamente por satélite. Así, desde una consola personal situada en cualquier punto del globo terrestre, era posible acceder a cualquier libro, película, información, etc…, situado en cualquier base de datos remota, o bien transmitir información a cualquier elemento conectado a las redes.

2.4. INCIDENCIA EN EL CAMPO DE LA MUSICA

Ha llegado, por fin, el momento de hablar de música. ¿Cómo influyeron todos estos adelantos en los sistemas de edición musical? Pues modificándolos radicalmente. La peculiaridad de la información musical, su dualidad de contenidos, texto o gráficos (partituras) más sonido, la convirtió en uno de los principales objetivos de las nuevas tecnologías, debido a la capacidad de éstas de combinar ambos contenidos. Por supuesto, los libros de música fueron de los primeros en comenzar a informatizarse, allá a comienzos de siglo. Si bien aún contaban con baja resolución en las pantallas de los ordenadores, lo cual incidía negativamente en la presentación de ejemplos en notación musical convencional (la notación musical convencional requiere mucha resolución para apreciarse correctamente), la posibilidad de escuchar cualquier ejemplo con sólo apretar un botón convertía en un elemento muy útil para el aprendizaje a los libros de música informatizados. Durante siglos los lectores de libros de música debían tocarse al piano los ejemplos o, simplemente, imaginárselos. Durante el siglo XX existía la posibilidad de escucharlos grabados en discos o cintas, con el inconveniente de tener que localizar el punto exacto del disco donde se hallaba situado el ejemplo, labor con frecuencia tediosa. Los libros de música «en chip» dieron al traste con este histórico problema, convirtiéndose en herramienta muy útil tanto para el estudiante como para el aficionado y el profesional. La capacidad añadida para contener imágenes de video, les hacía especialmente prácticos para el estudio de instrumentos, pues a través de imágenes de video se presentaban imágenes sobre digitaciones, postura de las manos, técnica del instrumento, etc..

Ni que decir tiene que, el supuesto libro musical electrónico podía residir en un disco, en memorias LCM, ya avanzado el siglo, o se podía acceder a él a través de una red multinivel. De esta manera cualquier persona tenía acceso desde su ordenador a miles de volúmenes situados en las distintas bases de datos repartidas por todo el planeta.

2.5. PARTITURAS INFORMATIZADAS

¿Y las partituras?. Las partituras, debido a su necesidad de gran definición de pantalla, no se llegaron a informatizar correctamente hasta la aparición de las consolas personales con la tecnología de visualización difusa. Aparecieron, al tiempo, unas consolas con pantalla de doble tamaño que fueron muy utilizadas por arquitectos y también por músicos, debido a que presentaban perfectamente una partitura de doble hoja tamaño DINA4. Lógicamente, aparte de la mera visualización, las partituras informatizadas ofrecían otra serie de ventajas, como la interpretación de las mismas por algún gran maestro a la vez que un cursor señalaba el compás exacto por el que en cada momento discurría la interpretación, sistema de paso de hoja automático: a través de un micrófono el ordenador o consola detectaba el compás exacto en que se estaba interpretando la partitura de modo que procedía a pasar la hoja en el punto conveniente, incorporación de un análisis exhaustivo de la obra, escucha independiente de las partes en obras para orquesta o varios instrumentos, información HSMIDI para su interpretación por instrumentos electrónicos, biografía y notas sobre el autor, etc… Esto sí que supuso una auténtica revolución en la edición musical, tomando además en cuenta que una única memoria LCM en los años 60 70 podía contener las obras completas de Beethoven con todas las prestaciones antes indicadas.

Como ya señalé anteriormente, a mediados de siglo habían prácticamente desaparecido los libros y partituras en papel quedando relegados exclusivamente al uso de bibliófilos y algún que otro romántico. A finales del siglo XXI, con el advenimiento del Minding y el declive de la música, dejaron de editarse libros o partituras. Hoy en día gente como yo, estudiosos, curiosos o nostálgicos, podemos encontrarlos, tanto los arcaicos de papel como los del siglo pasado en soporte LCM, en bibliotecas y bases de datos históricas. Qué placer me produce el olor y el polvillo que desprenden una partitura del siglo XX.

 

3.  Impacto de la Tecnología en la Enseñanza Musical . . . . . . . .
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3.1. REDES MULTINIVEL

Como en casi todas las ramas de la enseñanza, constituyen el elemento tecnológico que más modificó los usos y métodos pedagógicos musicales. Estas redes, desarrolladas a comienzo de siglo y altamente perfeccionadas después de la guerra del 24, permitieron la conexión, bien vía cable o satélite, entre cualquier persona que poseyera un terminal y prácticamente el resto del mundo. A diferencia de sus precursoras a finales del siglo XX, que sólo podían transmitir texto en muy baja calidad, estas redes facilitaron la transmisión en alta calidad de sonido e imágenes con terminales de muy bajo coste accesibles a casi toda la población. Estas redes permitían la videoconferencia entre dos o más personas en cualquier punto del planeta (Es un sistema arcaico si lo comparamos con nuestros actuales sistemas de conexión neuronal, pero altamente efectivo). El también abaratamiento de las cuotas de conexión a las redes provocó su completa popularización.

Así, con las redes multinivel surgió la teleenseñanza, modalidad de enseñanza que experimentó especial éxito en el ámbito musical debido al hábito que existía de buscar a los mejores profesores para estudiar con ellos. Este hábito provocó bastantes quebraderos de cabeza a los estudiantes de música del siglo XX. Era relativamente frecuente que se desplazasen fuera de su país de origen durante varios años para estudiar con tal o cual profesor (en aquel tiempo los países donde residían los mejores profesores eran Alemania, Francia y EE. UU.). Había quienes incluso viajaban periódicamente para recibir una única clase, lo cual suponía un gasto considerable para las familias de los estudiantes. La teleenseñanza modificó profundamente estos hábitos, pues permitió que los profesores pudieran impartir clases a través de la red a alumnos que se hallaban a miles de kilómetros de distancia. El sonido y la imagen, tanto del profesor como del alumno, se transmitía con una calidad suficiente como para que el profesor fuese capaz de corregir y seguir los progresos del alumno casi con la misma facilidad con que lo haría si se encontrase físicamente presente. Así, se dinamizó enormemente la enseñanza musical, permitiendo el acceso de los alumnos a cualquier profesor, estuviese donde estuviese tanto el alumno como el profesor. Potenció la enseñanza musical en zonas rurales, alejadas de los núcleos urbanos que era donde habitualmente se encontraban los centros de enseñanza.

A pesar de que la docencia a través de redes permitía impartir casi una carrera completa sin que el alumno se moviera de su casa, psicólogos y pedagogos insistieron bastante en que la teleenseñanza se utilizase únicamente como un complemento a la enseñanza directa, pues consideraban el contacto humano directo como elemento fundamental en la formación, especialmente en la infancia y la adolescencia. En la primera mitad de siglo hubo bastantes problemas de «teleaislamiento» en lo que se denominó el «hombre cibernético»: personas que aprendían, trabajaban, compraban y se relacionaban casi exclusivamente a través de su ordenador o consola personal y las redes, lo cual generó graves trastornos psicológicos en muchas de ellas. A mediados de siglo el Ministerio Mundial para la Salud estableció una fuerte campaña, con apoyo legal, con la que consiguieron limitar el número de horas que los adictos y la población en general pasaban delante del ordenador, potenciando las actividades físicas reales y las relaciones humanas.

3.2. PROGRAMAS INTELIGENTES

Durante la 1ª mitad del siglo, y especialmente después de la guerra del 24, los investigadores trabajaron duramente en el desarrollo de programas de inteligencia artificial. Pero ésta no se alcanzó satisfactoriamente hasta el desarrollo de los famosos Algoritmos Corticales del equipo del profesor M. Harris en el año 2039. Mediante esos algoritmos se obtuvieron programas que imitaban el razonamiento humano, pudiendo, por ejemplo, mantener conversaciones coherentes después del adecuado entrenamiento. Se desarrollaron y perfeccionaron profundamente durante 30 años, hasta el descubrimiento del Hiperpensamiento en el año 2071 que, por razones obvias, dio al traste con todos los sistemas de software hasta entonces existentes. En cualquier caso aquellos eran los entonces llamados Programas Inteligentes (inteligencia que hoy en día nos daría risa).

Convenientemente programados, estos sistemas inteligentes eran capaces de, a través de sus medios de relación exterior (sensores de visión, micrófonos, altavoces), impartir una clase completa sobre el tema que se les solicitase respondiendo inteligentemente a cuantas preguntas y cuestiones formulase el alumno, casi como lo haría un profesor real (mejor incluso que algunos profesores reales un poco mediocres). Eran asimismo capaces de efectuar correcciones a los estudiantes de instrumento durante la interpretación de cualquier pieza musical, señalando los errores, alabando los aciertos y ofreciendo indicaciones estilísticas, técnicas e interpretativas prácticamente como lo haría cualquier profesor de carne y hueso.

Por la misma razón que en el caso de las redes multinivel, se limitó considerablemente el uso de estos programas, siendo utilizados preferentemente como elementos de apoyo a las clases impartidas por los profesores de verdad, nunca como sustitutos de los mismos. Y se prohibió su utilización con niños de edad inferior a 10 años, pues éstos no eran capaces de diferenciar si su interlocutor era una máquina o un ser real, situación gravemente peligrosa para su correcto desarrollo psicológico.

3.3. MATERIAL PEDAGOGICO INFORMATICO

Ya se ha descrito en el capítulo dedicado al impacto de la tecnología en la edición musical cómo desaparecieron los antiguos libros de papel para dar paso al almacenamiento y presentación de la información a través de medios informáticos. No voy a repetir otra vez lo allí expuesto. Tan sólo señalar que, a partir de los años 30 del siglo pasado casi todo el material pedagógico musical era ya de tipo informático, accediéndose a él a través del ordenador y leyéndose de bases de datos remotas, discos o memorias. Libros y, por supuesto, también partituras fueron paulatinamente dejándose de utilizar para pasar a usar su versión informatizada.

4. Creación de Nuevos Instrumentos Musicales . . . . . . . .
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4.1. PERFECCIONAMIENTO DE LOS SISTEMAS DE SINTESIS SONORA

A finales del siglo XX se desarrollaron los primeros instrumentos musicales electrónicos. Inicialmente, allá sobre los años 1960 y 70 se basaban en la electrónica analógica, siendo sus posibilidades sonoras muy limitadas. Los sistemas electrónicos analógicos de aquella época sólo eran capaces de generar formas de onda relativamente sencillas que, debido a su sencillez, producían sonidos demasiado electrónicos. Años más tarde, con el advenimiento de la era informática, los instrumentos musicales electrónicos, entonces conocidos como sintetizadores, incorporaron la tecnología digital e informática. Ello permitió iniciar la carrera por lo que siempre fue la principal meta de los investigadores y desarrolladores de sintetizadores: el conseguir sintetizar sonidos de instrumentos acústicos reales con la mayor fidelidad posible.

En la última década del siglo XX se sentaron las bases de la técnica de síntesis sonora que prevalecería durante el siglo XXI. La llamada Síntesis por Modelos Físicos. Ese sistema de síntesis modelizaba físicamente el instrumento acústico a imitar. Pongamos un ejemplo: para imitar un violín, instrumento de cuerda utilizado en las orquestas, se introducían en el ordenador el conjunto de ecuaciones matemáticas que describen el movimiento y vibración de un violín, de manera que se conseguía que el ordenador reprodujese la vibración del violín y, por tanto, el sonido producido por el mismo. El perfeccionamiento de los ordenadores a lo largo del siglo XXI permitió ir añadiendo cada vez más factores dentro de las ecuaciones. Por ejemplo, y siguiendo con el caso del violín, los distintos modos de ataque con el arco, los distintos puntos de incidencia del arco con las cuerdas, el modo de sujección del violín, etc… Con ello, a partir de la década de los años 30 se obtuvieron síntesis de sonidos de instrumentos acústicos prácticamente indiferenciables respecto a los emitidos por instrumentos reales. Aquel espectacular avance supuso una catástrofe para los intérpretes de aquel entonces. Su papel se vio reducido a mostrar su figura en los conciertos pues, para grabaciones e interpretaciones en las que no fuese imprescindible un músico por cuestiones de imagen, se empleaban sistemas informáticos de síntesis previamente programados con la partitura y los instrumentos a tocar.

4.2. INSTRUMENTOS E INTERPRETES VIRTUALES

Los investigadores de principios del siglo XXI se dieron cuenta de que en la caracterización del sonido de un determinado instrumento eran tan importantes las cualidades físicas del mismo como las del intérprete. Por ello, la obtención de sonidos sintetizados informáticamente tan reales como los acústicos se consiguió gracias a que no sólo se parametrizaron los comportamientos mecánicos del instrumento, si no también los del intérprete: las características mecánicas de los dedos, de los brazos y de todo el cuerpo, las trayectorias seguidas por el mismo (para ello se estudiaron los comportamientos de los mejores solistas de la época), la interacción mecánica del instrumento con el cuerpo del instrumentista, etc…

Una vez simulados los sonidos de instrumentos acústicos a la perfección los investigadores y compositores se lanzaron a una nueva aventura que ya se estaba estudiando desde principios de siglo pero que no se perfeccionó y tomó auge hasta los años 40: la creación de instrumentos e intérpretes virtuales. Ya que se podía reproducir informáticamente el comportamiento, pongamos por ejemplo, de una flauta, también se podía reproducir el comportamiento de una flauta de doble tamaño de lo normal o de triple o de quíntuple, o una flauta con forma de espiralo una flauta hibridada con una trompeta, o…. Así nacieron los instrumentos virtuales. Inspirándose en uno o varios instrumentos reales y realizando en ellos cuantas transformaciones se deseaban. Casi la única limitación era la imaginación del «transformador». Los instrumentos virtuales fueron muy, muy utilizados a mediados de siglo. Los compositores no sólo creaban la música si no, a menudo, también el instrumento que la tocaría. Y la cosa fue más allá. ¿Qué pasaría si la flauta del ejemplo anterior fuese tocada por un intérprete con los dedos de mármol, o de mantequilla, o con las garras de un gato, o con la manera de respirar de una ballena? También era posible recrear informáticamente estas situaciones, dando lugar a lo que se dio en llamar intérpretes virtuales. No sólo podíamos tener un contrabajo de doble tamaño con la caja de resonancia de oro, sino que, además, podíamos hacer que lo tocase una foca, pero con inteligencia humana, claro está. En el capítulo dedicado al impacto de la tecnología en la composición comento algo más acerca de esta nueva «generación» de instrumentos y los nuevos horizontes que abrió a los compositores.

4.3. NUEVOS SISTEMAS DE CONTROL INSTRUMENTAL

A finales del siglo XX los primitivos instrumentos electrónicos o informáticos eran controlados habitualmente mediante un teclado similar al de un piano. Se hicieron algunos otros intentos de control, por ejemplo, a través de una guitarra o de un saxo que no obtuvieron mucha resonancia.

Durante el siglo XXI, se investigó bastante sobre nuevos sistemas de control instrumental pues se intuía que podían conducir hacia exóticas formas de expresión desconocidas hasta entonces. No andaban descaminados. De esa manera, gracias al impulso tecnológico después del 24 y a la aparición del software inteligente, se consiguió, por ejemplo, que los movimientos de un bailarín o conjunto de bailarines pudiesen ser recogidos a través de un sistema de visión artificial, procesados y convertidos en órdenes para tocar un instrumento. Se desarrolló, asimismo, el traje de posicionamiento absoluto. Consistía en un traje muy ceñido que detectaba y transmitía la posición y evolución de todos los puntos de la superficie del cuerpo humano. Desarrollado en principio con fines militares, pronto se aplicó a otros usos, entre ellos el control de instrumentos musicales. Ello permitía el controlar dichos instrumentos a través de cualquier movimiento del cuerpo. Hubo intérpretes que se especializaron en tocar instrumentos virtuales a través de trajes de posicionamiento absoluto. Las posibilidades de expresión eran muy superiores a las de los instrumentos convencionales ya que en estos sólo se utiliza el movimiento de las manos, y en algunos casos los pies o la boca, para controlar el sonido. Mediante el software adecuado podía emplearse cualquier punto de la superficie del cuerpo , hasta sus últimos resquicios, para «tocar» un instrumento. El traje de posicionamiento absoluto fue también muy utilizado para registrar movimientos de cualquier actividad humana (correr, saltar, practicar deportes, etc…) que luego se empleaban para generar sonido y música. Por cierto, este sistema dio lugar a un movimiento de música sexual bastante interesante, pero su descripción iría más allá de los límites de este trabajo.

Estos modos de control se aplicaron también a todo tipo de seres vivos o elementos en movimiento: perros, pájaros, ríos, oleaje, flujos corporales internos, comportamientos de comunidades biológicas, evoluciones atmosféricas, etc…., bien mediante los sistemas ya descritos o mediante toda una gama de sensores de lo más variopinto que desarrolló a lo largo del siglo. Los resultados musicales resultaron, en muchos casos sorprendentes, en otros interesantes y, en algunos otros, realmente bellos.

 

5. Impacto de la Tecnología en la Composición . . . . . . . .
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5.1. NUEVOS SISTEMAS DE ESCRITURA Y AUDICION

La tecnología transformó muy acusadamente los hábitos compositivos de los músicos del siglo XXI. Quizás fue el ámbito musical que más transformado se vio por los adelantos técnicos. En la interpretación de instrumentos, poco se cambió sustancialmente: aunque los métodos pedagógicos si se vieron afectados por la nueva era tecnológica, la ejecución en sí de una obra, por ejemplo de piano, no resultó, en principio, excesivamente distinta en el siglo pasado de como pudiera ser en el siglo XIX. No ocurrió así con la forma de componer.

A principios del siglo XXI la práctica totalidad de los compositores escribían ya sus obras en el ordenador mediante programas específicos de notación o composición musical. Aunque la resolución gráfica de las pantallas no resultaba aún plenamente satisfactoria, máxime cuando se trabajaba sobre partituras grandes como las de orquesta, el ordenador ofrecía muchas ventajas: la posibilidad de modificar a placer lo ya escrito, de poder copiar grandes bloques de música (en música es muy frecuente la reiteración de motivos, ideas, bloques), de hacer transformaciones de modo automático (transposiciones, inversiones, etc…), de generar particelas automáticamente, y, como opción sumamente interesante, la posibilidad de escuchar, a través de sintetizadores, lo escrito en el ordenador. Durante siglos, los compositores debieron cultivar lo que se llama «oído interno»: la capacidad para imaginar cómo sonaría algo escrito en el papel. Hasta el siglo XXI, todos los compositores hubieron de componer haciendo uso de su oído interno. Es como pintar un cuadro a ciegas, sin poder verlo en su totalidad hasta que no está terminado y debiendo imaginar cada trazo que sale del movimiento del pincel.

Esta posibilidad de oír la obra a través del ordenador incidió bastante en el modo de componer, ya que el autor podía ir escuchando cada fragmento de la obra según la iba escribiendo. Aportó bastante seguridad al compositor al poder éste disponer de una idea precisa de cómo iba a sonar su obra antes de su estreno. A finales del siglo XX ya existían sintetizadores que emulaban sonidos orquestales y permitían la escucha de obras escritas en el ordenador, si bien los sonidos sintetizados dejaban bastante que desear en cuanto a su fidelidad respecto a los originales que imitaban. A lo largo del siglo XXI, con el perfeccionamiento de la síntesis por modelos físicos, se consiguió imitar casi a la perfección tanto el sonido de los instrumentos acústicos como su ejecución por artistas. Ello permitió a los compositores disponer de una escucha previa sintetizada de sus obras con muy, muy poca diferencia respecto a la posterior interpretación por músicos de carne y hueso. Muchos compositores, incluso, preferían que fuese su ordenador quien interpretase sus obras antes que intérpretes de dudosa calidad.

5.2. ESCRITURA PARA INSTRUMENTOS E INTERPRETES VIRTUALES

Los sistemas de síntesis de instrumentos e intérpretes virtuales abrieron un abanico de posibilidades al compositor sin precedentes en la historia de la música. Gran número de compositores fue el que decidió hacer uso de ellos diseñando, además de la obra que componían, el conjunto de instrumentos de síntesis e intérpretes virtuales que la interpretarían. Ello, por un lado, ofrecía un control preciso en el resultado final de la obra, cosa que no ocurre con intérpretes reales, y por otro, presentaba una gama de nuevas posibilidades sonoras prácticamente ilimitada.

El aprendizaje para componer con estos sistemas resultaba largo y relativamente tedioso pues, a los ya complejos conocimientos de música y composición tradicionales, había que añadir profundas nociones sobre física, acústica, psicología e informática. Aún así la composición para instrumentos e intérpretes virtuales fue experimentando un progresivo auge a lo largo del siglo, especialmente a partir de la escuela creada en los años 30 por el maestro Pietro Toscani, el gran Mozart de la música informática.

5.3. PROGRAMAS INTELIGENTES DE COMPOSICION

La inteligencia artificial fue aplicada a la composición ya desde sus primeros albores, a finales del siglo XX. Según avanzó el siglo XXI se perfeccionó progresivamente hasta alcanzar los niveles de razonamiento humano hacia mediados del siglo. Por aquellas fechas, los programas de composición inteligente eran capaces de componer cualquier tipo de obras, aún las más complejas (obras orquestales, sonatas, sinfonías, etc…), imitando el estilo de cualquier autor con tan sólo unas cuantas instrucciones básicas por parte del programador compositor que los manejaba.

Estos programas resultaron de gran ayuda para un gran número de compositores, que se dedicaban a inventar ideas musicales y, ofreciendo algunas indicaciones sobre la forma y algún que otro aspecto, dejaban que fueran los programas inteligentes, siempre bajo su control, quienes desarrollasen el trabajo sucio de escribir nota a nota. Ello imprimió un gran dinamismo al proceso compositivo ya que una idea musical puede concebirse en tan sólo unos segundos, pero traducirla al papel (es una forma de hablar) en notación musical convencional suele ser labor de muchas horas. También resultaron estos programas refugio de mucho compositor mediocre que, haciéndose pasar por geniales, dejaban que fuesen los programas quienes compusiesen sus obras. Aún así las obras generadas exclusivamente por programas inteligentes, aunque muy perfectas, se caracterizaban por una cierta frialdad que no pasaba desapercibida al oído experto, sí al gran público. Les faltaba la sangre caliente que corre por las venas de la mano de un compositor de carne y hueso. (Este aspecto ha sido objeto de investigación desde mediados del siglo pasado hasta hoy en día sin que se haya, por ahora, resuelto. Las acciones de cualquier tipo llevadas a cabo por sistemas de inteligencia informática, aunque absolutamente similares a las humanas, se ven impregnadas de un cierto toque de frialdad que en ciertas situaciones se hace bastante patente. ¿Será que los seres humanos disponemos de verdad de un alma que, lógicamente, es imposible informatizar?).

Por último fueron un muy útil medio lúdico y de expresión para muchos aficionados a la música que, sin poseer grandes conocimientos técnicos sobre música o composición, deseaban plasmar sus ideas musicales. La composición musical había requerido siempre largos años de estudio de su técnica hasta que el compositor novel podía empezar a mostrar sus primeros «balbuceos musicales». Estos programas permitían, en muchos casos, saltarse esos años y empezar a componer como el que coge un pincel y comienza a pintar en un lienzo sin haberlo hecho antes nunca. Se dio el caso de varios compositores que, arrancando como aficionados y sin llegar nunca a disponer de una amplia técnica musical, por pura intuición consiguieron muy interesantes obras musicales (es el caso de Albert Hoffman).

5.4. COMPOSICION POR TRANSFERENCIA NEURONAL

A finales del siglo pasado el desarrollo de los sistemas de transferencia neuronal permitió conseguir lo que supongo que hubiera sido el sueño dorado de cualquier compositor a lo largo de la historia. Los sistemas de transferencia neuronal, con su capacidad de interpretar las señales neuronales, y por tanto el pensamiento del cerebro, pueden captar las ideas sonoras que cualquier mente se halle pensando y grabarlas o traducirlas directamente en sonido. Ello supuso la locura de los músicos en su momento. No se lo podían creer. La tecnología les había deparado múltiples sorpresas desde hacía un siglo, pero aquello ya era el summum.

Durante un periodo de unos siete años se realizaron bastantes composiciones y conciertos por transferencia neuronal, si bien el sistema no estaba tan perfeccionado como hoy en día y cometía bastantes errores. Pero como todos ya saben, consecuentemente al desarrollo de los sistemas de transferencia neuronal sobrevino el descubrimiento del Minding, dejando desolado el panorama musical en un corto periodo de tiempo. Es paradójico: el máximo estadio de la música, o sea, la posibilidad de generar la música directamente con el pensamiento fue la misma causa de, digamos, su muerte. ¿Hubiese sido mejor para la humanidad no desarrollar los sistemas de transferencia neuronal?. No lo se ni creo que conozca nunca la respuesta pero, en cualquier caso, me resisto a esa muerte….

 

6. Impacto de la Tecnología en la Interpretación . . . . . . . .
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6.1. PARTITURAS INFORMATICAS

Ya se ha descrito en el capítulo dedicado a la influencia de la tecnología en la edición musical cómo se desarrollaron y en qué consistían las partituras informatizadas. Aquí quiero sólo señalar cómo afectaron a la interpretación musical. Básicamente, consiguieron solucionar el eterno problema del paso de las hojas cuando el intérprete va leyendo la partitura. Al disponer de un sistema automático de seguimiento y paso de hoja relevaron al intérprete del problema de tener que pasar la hoja cuando alcanzaba el final de la página.

Sí supusieron un gran cambio en los grupos instrumentales, especialmente en la orquesta. Todos los atriles disponían de su consola con partitura informática interconectados con el atril del director, de manera que éste controlaba todos los atriles de la orquesta pudiendo, por ejemplo, situar todas las partituras en un compás determinado, señalar desde su estrado algún determinado compás o giro melódico en cualquiera de los atriles de los músicos, incluso realizar alguna modificación en la partitura si lo creía conveniente, etc… Las partituras disponían también de un sistema automático de conteo de compases de espera, previniendo así los posibles despistes de los músicos, o la posibilidad de transporte automático cuando era necesario sustituir instrumentos transpositores.

6.2. INTERPRETACION INTELIGENTE INFORMATIZADA

Una de las primeras ideas que se les ocurrieron a los creadores de los primitivos ordenadores, allá por 1950, fue ponerles a interpretar música. El resultado era espantoso: una interpretación absolutamente mecánica. A finales del siglo XX la interpretación por parte de ordenadores mejoró algo pequeñas desviaciones aleatorias en los tiempos de ataque de las notas, más o menos como le ocurre a un intérprete real. Le llamaban algo así como «factor de humanización del ritmo» (sé que hoy en dia puede producir risa). Pero la cuestión de la interpretación musical por parte de ordenadores no se resolvió de forma satisfactoria hasta el advenimiento de los programas inteligentes a mediados del siglo XXI. Estos programas, gracias a su modelo de simulación de pensamiento humano y a su capacidad de aprendizaje eran capaces de «aprender» el estilo de interpretación de cualquier músico tan sólo entrenándoles con unas cuantas de sus grabaciones. Después eran capaces de interpretar cualquier obra, incluso las más virtuosísticas, en el estilo del intérprete programado. La interpretación la llevaban a cabo sobre instrumentos informáticos virtuales o sobre instrumentos reales acústicos a los que se les adaptaba un sistema mecánico que simulaba los dedos, boca, brazos y pies humanos, según el instrumento que se tratase.

Los sistemas de interpretación inteligente fueron bastante utilizados para el aprendizaje de los estudiantes y también le quitaron el pan a muchos músicos de carne y hueso, que se vieron desplazados por frias y perfectas computadoras. Y ya que he mencionado el adjetivo frío, al igual que pasaba con las composiciones obra de programas inteligentes, las interpretaciones por programas inteligentes adolecían de una cierta frialdad que no pasaba desapercibida a los oidos entrenados.

Estos programas fueron objeto de curiosos experimentos, como, por ejemplo, recrear maneras de interpretar de músicos ya muertos, entrenando los programas con grabaciones de dichos músicos, o simular cómo interpretaría al piano un virtuoso con siete dedos.

En cualquier caso, supusieron una pesadilla para los intérpretes que habían invertido años y años de estudio para aprender a tocar su instrumento (Si conocieran los sistemas de hoy en día de aprendizaje rápido por transferencia neuronal se pondrían enfermos. En tan sólo 5 minutos es posible transferir un aprendizaje completo para ser capaz de tocar el piano como el mejor de los virtuosos del siglo pasado. Claro, que actualmente esto ya no tiene el más mínimo interés, excepto para bichos raros como yo. Ya he pasado por todos los instrumentos de la orquesta y ahora me gustaría comenzar a experimentar con algunos más primitivos, de origen étnico. Me resultan sumamente curiosos….).

6.3. INTERPRETACION POR TRANSFERENCIA NEURONAL

Desde la aparición de los sistemas de transferencia neuronal y hasta el descubrimiento del Minding se experimentó bastante con el control de instrumentos por transferencia y se realizaron unos cuantos conciertos en los que los intérpretes gobernaban los instrumentos directamente con su pensamiento. No tuvieron, según parece, especial éxito estos conciertos por su frialdad. No suponía una especial emoción contemplar a unos señores cruzados de brazos, con un casco y a robots manejando los instrumentos. Era mucho mejor ver a un intérprete esforzándose y ejecutando movimientos para arrancar las notas a su instrumento. Aún así, los intentos duraron poco, muy poco. Algo bueno tenía que tener el descubrimiento del Minding, ¿no?.

7. Epílogo . . . . . . . . linea clara.jpg (789 bytes)

La escritura de este epílogo no tiene más sentido que mi propia satisfacción, ya que, al igual que gran parte de la introducción, no será evidentemente incluido en la realización final de mi trabajo. Sin embargo me veo empujado a escribir una pequeña reflexión sobre ideas que han aterrizado en mi cabeza durante su realización y que, básicamente, se reducen a una.

Durante este mes de trabajo e investigación he profundizado bastante en el mundo musical de siglos pasados. He escuchado bastantes obras y, aparte de la cuestión tecnológica, que es la que principalmente me ocupaba, he penetrado en la esencia de la música, especialmente la del siglo pasado. Y he llegado a la conclusión, más bien intuición, de que la música alguna vez volverá a retomar el uso y el auge que experimentó en épocas pasadas. El Minding es perfecto, insuperable. Pero no posee esa cualidad que sí posee la música: la de no poder ser implementado perfectamente por sistemas informáticos, por máquinas. Ya lo he comentado en algún punto de mi exposición: La música compuesta por sistemas informáticos inteligentes adolece de una cierta frialdad, de una «inhumanidad» que la hace lejana a la escucha de un oyente sensible y entrenado. Me da la impresión, pues, de que la música, la compuesta y hecha por seres humanos de verdad queda impregnada por alguna característica de ellos que se ha revelado hasta ahora como incuantificable, inaprehensible e ininformatizable.

¿Es posible que en la música hecha por seres humanos resulte impregnada por un poco de ese algo que los científicos buscan en el hombre y no consiguen descubrir?

¿Es posible que en la música hecha por seres humanos quede un vestigio de su alma?

Escrito en el año 1992, por Luis Robles.

Fuente: http://www.haciendomusica.com/

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