Jorge Fernández Guerra – 07/10/2013.
La casa discográfica Universal Music lanza una serie dedicada al siglo XX, con 30 cedés, uno por compositor, grabaciones históricas y precios asequibles, en torno a los 6 euros por pieza.
La producción discográfica de música clásica, y especialmente la de cierto riesgo, parece vivir al margen de la crisis, especialmente la del ámbito del disco. Se vende menos, sin duda, muy poco en algunos casos; pero quien busca esta música no suele tener mejor opción, para ellos no hay descargas, pirateo o youtubes que valgan. A ello habría que añadir que los grandes catálogos guardan joyas que ahora están amortizadas y pueden ofrecerse a precios muy atractivos.
Este es el caso de la serie 20 C, una promoción de Universal Music, a través de dos de sus sellos, DECCA yDeutsche Grammophon, en la que se brinda un panorama excelente en su calidad y equilibrado en su selección del tortuoso siglo XX en lo que a creación musical se refiere.
Cada cedé está editado de manera sencilla, funda de cartón, libreto reducido (sin traducción al español) y nada de adornos. La contrapartida es un precio muy razonable, incluso para los tiempos que corren: 6 euros anuncian en algunas tiendas y diversos precios para descargas.
Este serie ha sido anunciada el pasado verano y llega a España en estos días. Los 30 cedés, y sus correspondientes 30 compositores, representan un panorama amplio en tendencias y países. Los escasos desenfoques son asimilables (quizá una proporción de norteamericanos demasiado cargada: seis en total, sin contar a nacionalizados o residentes en aquel país como Stravinsky, Varèse, Weill o Golijov u otros de residencia pasajera como Hindemith, Schoenberg o Bartók). Da un poco de grima que solo haya un británico, Birtwistle, y que olviden a un Britten o a jóvenes como Georges Benjamin en detrimento de un incomprensible Michael Turke. Si eso es así con Gran Bretaña, de otros no hablemos.
Pero donde el equilibrio está más cuidado es en las tendencias. Frente a históricos como Mahler oDebussy, la generación de la vanguardia de postguerra está bien atendida: el citado Birtwistle, John Cage,Messiaen, Lutoslawski, Xenakis, Varèse, Stockhausen, Berio, Boulez, Ligeti o Elliott Carter. En cuanto a nombres de tendencias más templadas pero de sólida trayectoria, hay buena representación: Copland, Reich,Pärt, Henze, Torke o Gubaidulina. Y en cuanto a nombres rutilantes del centro del siglo, no se olvidan deShostakovich, Stravinsky, Bartók, Hindemith, Prokofiev, Janacek, Schoenberg, Ives o Berg.
La colección anuncia en portada de cada cedé una única obra. En algunos casos, las amplias dimensiones de las obras seleccionadas lo justifican. Es el caso de The Triumph of Time, de Birtwistle, Sinfonía Turangalila, de Messiaen, Color Music, de Torke, La ópera de tres peniques, de Weill, Gruppen, de Stockhausen, La Pasión según San Marcos, de Golijov, la Sinfonía nº 9, de Mahler, el Pierrot Lunaire, de Schoenberg, El Cimarrón, de Henze. Pero en el resto de los casos, hay un buen número de obras que completan el siempre interesante cartel de cada cedé, y hay que fijarse porque hay maravillas, no son lo que antaño se podía llamar caras B.
Intérpretes de lujo
En el apartado de las versiones, esta colección tiene unas prestaciones admirables. Nombres como Claudio Abbado, Leonard Bernstein, Pierre Boulez (en su función de director), Vladimir Ashkenazy, Sir Georges Solti, Riccardo Chailly, Oliver Knussen, Charles Dutoit, Peter Eötvos, etc, una nómina que certifica, también en el apartado directorial, una antología del siglo XX, al menos en sus últimas décadas.
Y otro tanto habría que decir sobre orquestas, destacando la Filarmónica de Berlín, la de Viena, la Royal Philharmonic, Boston Symphony, Chicago Symphony, Sinfónica de Montreal, Royal Concertgebouw,New York Philharmonic, BBC Symphony, Gothenburg Symphony, en suma, para marear. Y en cuanto a los grupos de cámara especializados, es otro desfile de glorias de las últimas décadas: Ensemble Intercontemporain, London Sinfonietta, Ensemble Modern…
Estamos hablando, naturalmente, de un resumen de muchos años de grabaciones de música al más alto nivel y, sin duda, los buenos aficionados tendrán ya parte de estas grabaciones cuando salieron en su momento. Es posible que en algunos casos, versiones posteriores hayan añadido elementos artísticos que aquí aún faltaban.
Pero, en conjunto, es un despliegue de potencia y calidad que no debe dejar indiferente a nadie que sienta el pálpito de conocer cómo ha transcurrido el siglo XX. Un siglo que se nos aleja a velocidad creciente y que cada vez se escucha como lo que fue: un tránsito imprescindible para transformar una visión del mundo estereotipada, un recorrido llego de picos y aristas pero que, hoy, ya no pinchan, que aparecen en todo su esplendor (sobre todo cuando se trata de obras maestras tan bien seleccionadas como estas) y nos piden sitio en la memoria sonora de nuestra subjetividad. Y al precio de oferta en que salen… ¡ahora o nunca!